El solomillo de cerdo al vino tinto es una de esas recetas infalibles que te salvan tanto una comida rápida del día a día como una cena especial con invitados. Con un presupuesto muy ajustado y sin complicarte la vida en la cocina, se consigue una carne increíblemente tierna, melosa y envuelta en una salsa casera de verduras con un sabor intenso y espectacular. ¡De esos platos en los que el pan es obligatorio en la mesa!
El gran secreto para que esta receta de solomillo en salsa quede perfecta está en los tiempos. Muchas veces compramos una pieza de carne excelente y, por miedo a que quede cruda, la cocinamos de más y termina seca. Aquí te enseño mi método paso a paso: un sellado rápido a fuego fuerte para concentrar los jugos y una cocción muy corta al final dentro de la propia salsa de vino tinto. El resultado es una carne muy jugosa desde la primera vez.
Además, es un plato ideal para dejar preparado con antelación o incluso para llevar en el táper al trabajo, ya que la salsa reposada gana muchísimo cuerpo y sabor de un día para otro. Sigue leyendo para descubrir los ingredientes exactos, el paso a paso detallado con fotografías y mis mejores trucos para ajustar el punto de la salsa a tu gusto.

Contenido de la receta
Solomillo de cerdo al vino tinto
Ingredientes
- 1 solomillo de cerdo de un kg aproximadamente
- 1 cebolla
- 1 puerro
- 1 zanahoria o dos dependiendo del tamaño
- 2 dientes de ajo
- 1 tomate maduro o una cucharadita de tomate concentrado.
- 150 ml de vino tinto , he utilizado uno con cuerpo
- 200 ml de caldo de carne o de verduras (o agua)
- Aceite de oliva virgen extra
- sal y pimienta negra al gusto
Instrucciones
- Con todos los ingredientes preparados vamos a empezar nuestra receta

- Prepara las verduras: Corta la cebolla, el puerro, las zanahorias y los ajos en trozos pequeños. Pica o ralla el tomate. Reserva todo por separado.
- Corta y salpimenta: Corta el solomillo en medallones de unos 2 cm de grosor y salpimenta al gusto por ambos lados.

- Sella la carne: Calienta un buen chorro de aceite de oliva en una cazuela a fuego fuerte. Sella los medallones durante 1 minuto por cada lado, solo hasta que estén dorados por fuera. Retíralos a un plato y consérvalos tapados (guardarán mejor el calor y los jugos).

- Pocha las verduras: Baja el fuego a nivel medio-bajo. En el mismo aceite, añade la cebolla, el puerro, la zanahoria y los ajos. Cocina lentamente durante unos 10 minutos hasta que estén blandos y transparentes.

- Añade el tomate: Incorpora el tomate y cocina 8-10 minutos más, hasta que se evapore su agua y el sofrito esté concentrado. Puedes usar si así lo prefieres una cucharadita de tomate concentrado o tomate frito.

- Reduce el vino: Sube un poco el fuego, vierte el vino tinto y deja que hierva durante 3 minutos para evaporar el alcohol y concentrar los azúcares del vino.

- El caldo y la salsa: Añade el caldo (o agua) y deja que todo cocine junto a fuego medio bajo durante unos 10 minutos para que las verduras se terminen de ablandar y los sabores se integren.

- Introduce nuevamente el solomillo y cocina únicamente 1 minuto escaso a fuego lento (si te pasas quedará seca) y no olvides añadir los jugos que ha dejado en el plato, remueve un poco todo . Retira la carne de nuevo en un plato.

- Tritura: Retira la cazuela del fuego y tritura la salsa con la batidora hasta que quede fina y cremosa. (Opcional: pásala por un colador chino si la quieres de restaurante). Yo no lo he hecho, ya me gusta así sin usar el colador.

- El toque final: Devuelve la salsa triturada a la cazuela a fuego bajo. Incorpora los medallones de solomillo. Remueve un poco para que la carne se caliente por dentro y se impregne de la salsa. ¡Servir inmediatamente!

Notas
- Sellar bien la carne al principio ayuda a mantener una textura muy jugosa.
- No conviene cocinar el solomillo demasiado tiempo o puede quedar seco.
- Puedes utilizar caldo de carne, de verduras o simplemente agua. Con caldo la salsa gana profundidad de sabor, aunque con agua también queda muy rica.
Trucos para que el solomillo de cerdo al vino tinto quede perfecto
Aunque la receta es muy sencilla, estos pequeños secretos de cocina te ayudarán a llevar el plato al siguiente nivel y a solucionar cualquier imprevisto sobre la marcha:
¿Demasiado líquida o demasiado espesa? Si al triturar la salsa ves que ha quedado muy líquida, déjala reducir a fuego fuerte un par de minutos antes de añadir la carne. Si, por el contrario, te ha quedado un puré demasiado denso, añade un chorrito extra de caldo caliente o agua y remueve bien hasta conseguir la consistencia deseada.
¿La salsa ha quedado un poco ácida? Dependiendo del tipo de tomate y del vino tinto que utilices, es posible que la salsa retenga un punto de acidez al final. No te preocupes: añade una cucharadita pequeña de miel, de azúcar moreno o incluso una pizca de bicarbonato justo antes de triturarla. Esto equilibrará los sabores de forma mágica sin alterar el toque del vino.
El secreto del brillo de restaurante (Ligar la salsa): Si quieres que la salsa te quede con un aspecto satinado, brillante y una textura aterciopelada, haz lo que llaman los chefs «monter au beurre». Cuando ya tengas la salsa triturada y caliente en la cazuela (justo antes de meter la carne), añade un cubito de mantequilla muy fría directamente de la nevera y remueve la cazuela en círculos hasta que se derrita.
Aprovecha todos los jugos: Al dejar reposar los medallones sellados en un plato mientras haces el sofrito, verás que en el fondo se acumula un líquido rojizo. ¡No lo tires! Son los jugos naturales de la carne. Viértelos en la cazuela justo cuando vayas a triturar la salsa o cuando incorpores los medallones al final. Ahí está concentrado todo el sabor.
Dale un toque aromático diferente: Si te apetece variar la receta tradicional, añade una ramita de romero fresco o de tomillo a la cazuela al mismo tiempo que echas el caldo. Deja que infusione durante la cocción y retírala justo antes de meter la batidora. El aroma herbáceo combina espectacularmente bien con el vino tinto y el cerdo.
En cuanto a la salsa, a mí me gusta triturarla para conseguir una textura fina y cremosa. Si prefieres una presentación todavía más elegante, puedes pasarla por un colador una vez triturada y obtendrás una salsa mucho más suave y sedosa.
Otra opción que también queda muy rica es no triturar la salsa. Si cortas todas las verduras en trozos pequeños desde el principio, puedes servirlas tal cual, dejando que aporten textura y un aspecto más casero al plato. Es una cuestión de gustos y las dos versiones funcionan muy bien.
Cómo conservar el solomillo de cerdo al vino tinto
Una vez cocinado, deja que el solomillo de cerdo al vino tinto se enfríe por completo antes de guardarlo en un recipiente hermético. Conservado en la nevera se mantiene en perfecto estado durante 3 o 4 días.
Si quieres prepararlo con antelación, esta receta también se puede congelar sin problema. Lo ideal es hacerlo junto con la salsa, ya que ayudará a que la carne conserve mejor su jugosidad. Para consumirlo, descongélalo lentamente en la nevera y caliéntalo a fuego suave, removiendo de vez en cuando para que la salsa recupere toda su textura.
En mi experiencia, este plato incluso gana sabor de un día para otro, ya que la carne termina de impregnarse de todos los aromas de la salsa.
Preguntas frecuentes
¿Qué vino tinto es mejor para preparar esta receta?
Puedes utilizar un vino tinto joven o un crianza de buena calidad. No hace falta que sea un vino caro, pero sí uno que tenga un sabor agradable, ya que será uno de los protagonistas de la salsa.
¿Con qué guarnición puedo acompañar el solomillo de cerdo al vino tinto?
Es un plato muy versátil que combina perfectamente con un puré de patatas casero, unas patatas fritas o un arroz blanco. Cualquiera de estas guarniciones es ideal para disfrutar de la deliciosa salsa.
¿Qué puedo hacer si me sobra salsa?
Si te sobra salsa, no la tires. Puedes aprovecharla para acompañar otras carnes, unas patatas asadas o incluso un plato de arroz. Conservada en la nevera en un recipiente hermético, se mantiene en buen estado durante un par de días.
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