Con todos los ingredientes preparados vamos a empezar nuestra receta
Prepara las verduras: Corta la cebolla, el puerro, las zanahorias y los ajos en trozos pequeños. Pica o ralla el tomate. Reserva todo por separado.
Corta y salpimenta: Corta el solomillo en medallones de unos 2 cm de grosor y salpimenta al gusto por ambos lados.
Sella la carne: Calienta un buen chorro de aceite de oliva en una cazuela a fuego fuerte. Sella los medallones durante 1 minuto por cada lado, solo hasta que estén dorados por fuera. Retíralos a un plato y consérvalos tapados (guardarán mejor el calor y los jugos).
Pocha las verduras: Baja el fuego a nivel medio-bajo. En el mismo aceite, añade la cebolla, el puerro, la zanahoria y los ajos. Cocina lentamente durante unos 10 minutos hasta que estén blandos y transparentes.
Añade el tomate: Incorpora el tomate y cocina 8-10 minutos más, hasta que se evapore su agua y el sofrito esté concentrado. Puedes usar si así lo prefieres una cucharadita de tomate concentrado o tomate frito.
Reduce el vino: Sube un poco el fuego, vierte el vino tinto y deja que hierva durante 3 minutos para evaporar el alcohol y concentrar los azúcares del vino.
El caldo y la salsa: Añade el caldo (o agua) y deja que todo cocine junto a fuego medio bajo durante unos 10 minutos para que las verduras se terminen de ablandar y los sabores se integren.
Introduce nuevamente el solomillo y cocina únicamente 1 minuto escaso a fuego lento (si te pasas quedará seca) y no olvides añadir los jugos que ha dejado en el plato, remueve un poco todo . Retira la carne de nuevo en un plato.
Tritura: Retira la cazuela del fuego y tritura la salsa con la batidora hasta que quede fina y cremosa. (Opcional: pásala por un colador chino si la quieres de restaurante). Yo no lo he hecho, ya me gusta así sin usar el colador.
El toque final: Devuelve la salsa triturada a la cazuela a fuego bajo. Incorpora los medallones de solomillo. Remueve un poco para que la carne se caliente por dentro y se impregne de la salsa. ¡Servir inmediatamente!