Poner a precalentar el horno a 190 grados calor arriba y abajo. Separar las claras de las yemas, poner en un bol cada cosa.
Rallar medio limón y reservar. Mezclar la harina con los polvos de hornear y reservar.
En el bol con las tres yemas de huevo ir batiendo y añadiendo, el edulcorante, el aceite, la leche, la esencia de vainilla.
Añadir la ralladura de limón y seguir batiendo. Reservar
Añadir al bol de las yemas, la harina tamizada en varias veces y la canela en polvo, mientras ir mezclando.
Primero con una espátula y después con el batidor para que quede aireada la masa. Reservar.
En el bol de las claras, añadir una pizca de sal y montarlas a punto de nieve, con la sal es más fácil montarlas.
Ahora poco a poco iremos añadiendo las claras montadas a la masa, manualmente y con movimientos envolventes de abajo a arriba para que no se baje la masa y pierda aire, poco a poco hasta que tenga una textura muy suave y esté bien integrada.
Hemos preparado una bandeja de horno con moldes de silicona y papel de magdalenas, ahora rellenaremos los moldes pero no hasta arriba pues la masa subirá, pero tengamos en cuenta que al ser integrales subirá menos la masa, aunque saldrán esponjosas por el aire conseguido con su elaboración.
Podéis poner lo que se os ocurra, en esta ocasión les he puesto por encima almendra laminada y cuadraditos de almendra.
Hornear, hay que vigilar pues depende del horno, las mías han tardado 13 minutos a 190 grados calor arriba y abajo, si tenéis dudas pinchar una magdalena y si sale limpio el pincho, ya están cocidas.