El primer paso, es congelar los boquerones durante varios días para evitar el anisakis puesto que no los vamos a cocinar, solo vamos a tratarlos en salazón.
Una vez ya descongelados, los lavamos con agua y escurrimos, tendremos preparado un recipiente con tapa donde los guardaremos en salazón dentro de la nevera.
Ponemos una capa de sal gorda en la base del recipiente, y luego dispondremos una capa de boquerones encima.
De nuevo otra capa de sal encima, y otra capa de boquerones
De esta manera capa de boquerones y capa de sal gorda cubriendo iremos llenando el recipiente.
Terminamos con una última capa de sal gorda cubriendo bien los boquerones, encima le pondremos la hoja de laurel y varios granos de pimienta negra.
Ahora guardamos los boquerones en la nevera durante algunos meses, los he tenido de abril a noviembre.Los tengo en la nevera porqué donde vivo es una zona muy húmeda y se estropean fuera, de todos modos he de ir vigilando y si veo que se forma agua en la parte inferior del recipiente, lo saco de la nevera, abro la tapa y volcando un poco el recipiente escurro el agua, esto lo hago cada vez que veo agua en el fondo. Transcurridos esos meses, saco del recipiente los boquerones que vaya a consumir (el resto los dejo en el recipiente con la sal en la nevera).
Limpio los boquerones debajo del grifo
Primero frotando un poco les quito la piel y las tripas que les hayan podido quedar, la sal las hace desaparecer.
Después les quito la cabeza y abriendo por la mitad voy retirando con cuidado la espina central y también la cola.Quitaremos las espinas que se vean. Las remojamos para quitar un poco la sal. solo un poco hasta que estén a nuestro gusto de sal, y no demasiado pues el agua puede ablandarlos.Para estar seguro del punto de sal lo mejor es probarlos. Ahora antes de guardar en aceite los filetes de anchoa deben quedar bien escurridos de agua, para ello colocamos los filetes sobre una capa de papel absorvente.
Cubrimos por encima con otra capa de papel absorvente y presionamos ligeramente para que expulsen el agua.
Una vez escurridos, los colocamos en un recipiente bien cubiertos de aceite de oliva y ya podemos consumirlas, están deliciosas.Enseguida los comemos, no duran mucho, también se pueden guardar en un tarro de vidrio con aceite de oliva.