Precalentar el horno: Encender el horno a 180 ºC con calor arriba y abajo.
Preparar los limones: Exprimir un limón. Rallar también la piel de los limones cuidando de no llegar a la parte blanca para que no amargue. Reservar todo.
Batir la base: En un bol o recipiente, poner el azúcar y los 3 huevos. Batir bien manualmente o con un batidor eléctrico.
Incorporar líquidos: Añadir el aceite de oliva y el yogur al bol con la mezcla de huevos y azúcar.
Aromatizar: Añadir la ralladura de limón y el zumo exprimido. Batir bien toda la mezcla.
Integrar la harina: Mezclar la harina con la levadura y añadirla a la mezcla pasándola por un tamiz o colador para evitar los grumos. Mezclar hasta integrar.
Engrasar el molde: Untar un molde para bizcochos con mantequilla.
Horneado: Verter la preparación en el molde y llevar al horno durante 45 minutos aproximadamente (el tiempo exacto depende de cada horno).
Comprobar pinchando con una varilla metálica: cuando salga limpia, estará listo. (Si se tuesta demasiado por encima durante el horneado, tapar con un trozo de papel de aluminio).
Preparar el glaseado: Mientras se hornea el bizcocho, preparar el glaseado mezclando en un cuenco los 200 gramos de azúcar con zumo de limón recién exprimido, removiendo bien hasta obtener una textura uniforme.
Truco para bizcocho húmedo y desmoldado: Al sacar del horno, dejar reposar unos minutos antes de desmoldar. Si te gusta el sabor intenso a limón y quieres un bizcocho súper húmedo, viértele zumo de limón recién exprimido por encima estando aún caliente para que lo empape bien.En este caso yo no lo he humedecido, esto es opcional. Glasear y enfriar: Dejar reposar y enfriar totalmente el bizcocho antes de cubrirlo con el glaseado por encima. ¡Y listo para disfrutar!