








“A mí me gustan con la bechamel muy líquida por dentro, muy suave. Pero claro, eso hace que sea difícil de manejar.Este truco ha cambiado mi forma de hacer croquetas. No solo son más fáciles de formar, también quedan cremosas por dentro y crujientes por fuera.
Después de mucho probar, descubrí que añadiendo una hoja de gelatina a la bechamel caliente, al enfriar se vuelve firme y fácil de trabajar… ¡pero al freír, vuelve a fundirse por dentro y queda deliciosa!”